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Eibar tiene futuro

Representantes políticos, industriales e investigadores han debatido los retos económicos de la ciudad

El éxodo industrial que vivió Eibar en la década de los setenta y la desaparición de empresas ha venido acompañado de la generación de nuevas firmas auxiliares y un nuevo entorno económico, gracias también al empuje de muchas compañías que se renovaron y se mantuvieron en esta ciudad. No obstante, pese a la construcción del polígono industrial de Azitain, la persistente ausencia de suelo ha obligado al Ayuntamiento eibarrés a buscar otros emplazamientos en los municipios colindantes como Mallabia, Elgeta o la reordenación del polígono de Matxaria.

EL futuro económico e industrial de Eibar es un tema de candente actualidad no sólo por la crisis abierta en Solac, sino también por el impulso cobrado por las empresas locales, que en poco tiempo han ocupado de lleno el polígono industrial de Azitain, y por el plan del Ayuntamiento eibarrés de unirse a otros municipios colindantes para ofertar nuevo suelo industrial, con el objetivo de revitalizar el centro urbano e impulsar la transformación de Eibar de ciudad industrial a ciudad de servicios. Representantes políticos, industriales y de la investigación debaten el futuro de esta ciudad, antes eminentemente armera, pero que depende cada día más de los sectores ligados a la automoción, la máquina-herramienta y los servicios.
Los invitados a la mesa redonda  fueron el alcalde de Eibar, Iñaki Arriola (PSE); el director de comunicación de la Consejería de Industria y Comercio y Turismo, Luis Alberto Aranberri Amatiño; el director del Grupo Alfa-Lan, Francisco Egea; y el director del centro de investigación Tekniker, Iñaki Goenaga.

EL EXODO INDUSTRIAL

Era obligado iniciar el debate haciendo referencia a los orígenes  de la industria local y a las causas que generaron el éxodo industrial en los años60 y 70, con la marcha de unas 100 empresas a Vitoria, Abadiano, Berriz y Ermua.El alcalde Iñaki Arriola mantiene que «antes existía otra mentalidad. Todo lo que se hacía se vendía. La ciudad-taller, con pequeñas empresas debajo de las viviendas, se consideraba algo normal. Las más grandes, por su parte, desarrollaban su actividad en cuatro o cinco plantas. Pero cuando las más
pequeñas se fueron haciendo grandes empezaron a demandar más espacio y otra   organización. Se generaliza entonces la conciencia de calidad de vida, que no admite una industria  debajo de las casas. Esto hizo que la gran mayoría de empresas se marchasen a Vitoria, Berriz y Abadiano, aunque otras
siguieron cerca de Eibar o en su entorno». Bajo estos supuestos, Luis Alberto Aranberri Amatiño defiende que «no cabe decir que el éxodo de empresas se ha producido en pocos años. Se trata de un goteo desde hace 40 años. En Eibar éramos capaces de exportar empresas y empresarios. Se entendía como una cantera inagotable. Con todo, la empresa, obligada a salir bajo el criterio de una mejor organización, ha mostrado una clara tendencia a mantenerse dentro del radio de acción del propio Eibar. Más de la mitad de
aquellas compañías se instalaron a menos de 20 kilómetros. El resto, cerca de un 40% están hoy en Vitoria o en otras poblaciones de Gipuzkoa, y tan sólo el 10% en Burgos, La Rioja o Navarra.

El director de Tekniker, Iñaki Goenaga, considera que «en las décadas de los sesenta y setenta existió una clara autocomplacencia ante este efecto. Recuerdo como en 1973, cuando los Reyes visitaron la Escuela de Armería, se les mostró con orgullo una listado de empresas, surgidas en Eibar, y que ya habían salido del entorno local hacia otros puntos».El ex consejero del Gobierno Vasco y director de Alfa, Francisco Egea, afirma que «Eibar ha contribuido a la generación de la industria de Vitoria, pero han existido ciclos económicos decisivos. Así, de períodos de expansión se ha pasado a períodos de ajuste, junto con un cambio social.

La no presencia de los sindicatos antes de la democracia, los cambios sociales, la falta de vocación y la idea del riesgo han sido factores que han influido en la industria local». En su opinión, «no hay que tener complejo de lo que ha sucedido, pero creo que el futuro es más halagüeño».

SENSACION DE DETERIORO

En esta situación, el segundo tema a tratar en el coloquio consistía enanalizar si la marcha de las empresas había generado en el municipio unasensación de deterioro económico.

Amatiño hace referencia en este punto a algunos datos sobre la situación
económica local. «Socialmente, más que deterioro cabría hablar de bajón
económico. Los eibarreses de más de cuarenta o cincuenta años podemos añorar
aquellos tiempos en los que Eibar era la ciudad del dólar, pero debemos
reconocer que tampoco aquello era normal. Los datos económicos actuales no
son para caer en el desánimo. Eibar es hoy, de entre las 14 ciudades de
vascas que tienen más de 25.000 habitantes, la que menos paro tiene. Tiene
además el único CEI, y Tekniker es uno de los centros tecnológicos con mayor
grado de autofinanciación. La iniciativa empresarial de Eibar y su ámbito de
influencia es tal que en los últimos cuatro años se han producido
inversiones por importe de 35.000 millones de pesetas. La comarca del Bajo
Deba tiene apenas el 4% de la población de Euskadi, pero genera el 12,6% del
total de inversiones industriales», explicó.

El alcalde de la ciudad señala que «en épocas de crisis se tiene añoranza del pasado, pero hay que reconocer que el nivel de calidad de vida en esta ciudad se ha incrementado gratamente. Antes había un Eibar notablemente
peor, en donde los trabajadores metían muchísimas horas y no disfrutaban de
los muchos servicios que hay ahora. La ciudad va cambiando, pero las
empresas no dejan de ser eibarresas porque se vayan a Vizcaya, cuando sus
trabajadores continúan residiendo en la ciudad». En el mismo sentido se expresa Francisco Egea, quien añade que «se ha demostrado que democracia es sinónimo de creación de riqueza, de generación de empresas. Antes existía una ausencia de autocrítica. Para mí es bastante gráfico que Mondragón haya encontrado un modelo de cambio, un salto adelante, con un cambio cultural de empresas. Mientras Eibar, que tiene
mejores condiciones, no ha dado este paso. Un factor a favor que posee el
eibarrés es su elevado grado de autoestima».

El alcalde asevera que «si analizamos documentos antiguos de Eibar vemos que
se trató de evitar el éxodo masivo de empresas mediante la cobertura del
río».Sin embargo, Iñaki Goenaga dice que «antes había un liderazgo y ahora no. Se
ha producido un cambio estratégico notable hacia la generación de empresas
de servicios, pero seguimos apreciando la falta de empresas de producto.
Eibar es ahora un taller de subcontratación», sentencia.

FALTA DE SUELO

En esta dirección era preciso hablar de los problemas actuales que atraviesa la ciudad y la industria local. El alcalde Iñaki Arriola defiende la necesidad de crear unas condiciones mejores en favor de la calidad de vida para los los ciudadanos. «No podemos seguir pensando en las empresas que se marcharon a Vitoria. No las vamos a
recuperar. Tenemos que adecuarnos a las nuevas situaciones, para lo que
vamos a llevar a cabo la reconversión de espacios obsoletos y conseguir
nuevos terrenos, aunque no sea en nuestro propio municipio y sí en otros
colindantes. Las empresas no son los edificios, son los trabajadores que
después van a seguir viviendo en Eibar. Ya es un lujo trabajar a menos de 10
minutos de casa y apostamos por conseguir nuevos emplazamientos.

A nadie le debe extrañar que mantengamos conversaciones con Ermua, Elgeta u otros para reubicar nuestras empresas ».Amatiño mantiene que «el gran problema de Eibar es la ausencia de suelo y el estado obsoleto de las empresas que se encuentran dentro de la ciudad. Hace dos años una encuesta sobre 74 empresas, de las que el 75% tenía menos de 20 empleados, reflejaba que su demanda de suelo era de 45.000 metros cuadrados,
fácilmente alcanzable. Cerca de Eibar, se va a edificar un polígono de 75.000 metros cuadrados, en el área de Mallabia, junto con otros 40.000 metros cuadrados en Elgoibar». industria o servicios.

Después de hablar acerca del suelo era necesario referirse a los productos que fabrica la industria de Eibar y las posibilidades con las que cuentan en un mundo cada vez más globalizado.  Iñaki Goenaga apunta que «estamos abordando este tema. Aspectos que se plantearon en la década de los sesenta y setenta, como la generación de
productos ligados a la ultraprecisión, mantienen su vigencia. Ahora podemos
coger el tren de las microtecnologías y debemos hacer una apuesta en esta
dirección. Es un aspecto que está todavía por perfilar, pero es por ese
camino por el que vamos a orientar el futuro. Puede ser un campo que a corto
o medio plazo nos puede abrir nuevas posibilidades. Cuando hablas en el
Ministerio de Industria del subsector de la precisión inmediatamente miran a
Eibar y al Bajo Deba». Amatiño aporta un dato: el 75% de la micromecánica se
localiza en Eibar. El alcalde señala que «un 50% de la población trabaja en el sector servicios.
Potenciar ese sector es también una de nuestras prioridades, ya que los
servicios se potenciarán a medida que hagamos una ciudad más atractiva y se
mejoren las comunicaciones, -dentro de unos años tendremos la Eibar-Vitoria
y aumentaremos elñ número de plazas de aparcamiento-. El carácter de
centralidad también es un aspecto positivo». El director-gerente de
Alfa-Lan, Franciso Egea, sostiene que «no hay que olvidar que nos
encontramos en una conyuntura extraordinaria. Yo creo que las tendencias
expuestas por Tekniker van a tener buenos resultados. y los servicios
todavía tienen mucho que decir aquí. Por ello, mi propuesta va dirigida a
llevar a cabo políticas audaces en materia de búsqueda de nuevo suelo
industrial, terrenos para comercio.

Contamos con experiencias en otros municipios muy ejemplares que no tenemos que tener miedo a desarrollar. No obstante, Eibar es muy sensible al ciclo. Tenemos una sensibilidad muy aguda. Hay que estar alerta. Un asunto sobre el que tenemos que reflexionar también es el relacionado con el tamaño de las empresas. Cada día que pasa,
con el desarrollo de la economía, se requiere afianzarse en el tamaño. En
nuestro caso, Alfa ha comprado una empresa en Mutriku. Y es que o creces o
acaban ocupando espacios tuyos. Vamos a crear además una agencia comercial
en Italia, otra en Alemania y hemos firmado un convenio con un industrial
americano, ligado a la automoción. Es necesario avanzar en la búsqueda de
alianzas interempresariales».

Por su parte, Iñaki Goenaga opina que «las empresas ahora están mejor preparadas en hacer frente a las crisis. De hecho, desde el Ayuntamiento se
ha iniciado un estudio sobre 15 empresas pequeñas para adaptar sus
estructuras. Las industrias locales apuestan cada vez más por desarrollar la
I+D. Si nos damos una vuelta por muchas empresas encontramos a muchos
emprendedores muy jóvenes».

El director de Tekniker sostiene que «Mondragón ha sido la cohesión, mientras
que Eibar ha sido el ejemplo de la individualidad». Goenaga apostaba por la
generación de ingenierías intermedias. «Nosotros estamos trabajando en el
telescopio de Canarias, pero todos los aspectos de ingeniería se llevan
desde Madrid». Amatiño admite que «las industrias de Eibar tendrán que hacer suyas las
estrategias del conocimiento, la calidad y la cooperación, aspecto éste
último de gran necesidad en la localidad, dada su atomización. De ahí que
resulta básica la acción que puede protagonizar Fedet, como aglutinante de
empresas, pero se requiere también el relevo generacional. La mayoría de los
empresarios locales tienen entre 50 y 59 años y sólo ha seguido estudios de
Formación Profesional».«Reubicación de la industria para dejar paso al sector servicios»Todos los participantes en la mesa-debate sobre la economía eibarresa
mostraron su confianza en las posibilidades de futuro de Eibar. El alcalde, Iñaki Arriola, asegura que «existe una clarísima transformación
de la ciudad, y estamos avanzando mucho en lograr una industria moderna,
competitiva y de futuro. Las existentes en el casco urbano tendrán que
reubicarse. Si no salen hacia polígonos será mala señal. Para conseguir la
reubicación de empresas nos planteamos apoyar decididamente los proyectos de
nuevos polígonos en Mallabia, Elgeta y Matxaria. Por otro lado vamos a
potenciar todos aquellos aspectos relacionados con el comercio. No obstante,
tenemos que ser realistas con lo que tenemos en nuestro término municipal.
Uno de nuestros proyectos clave va a ser el traslado de la empresa Alfa
hacia otras áreas de Eibar, de cara a conseguir una amplitud mayor del
centro urbano y hacer de Eibar una ciudad atractiva. Estoy seguro que Eibar
puede ser un importante referente comercial»Amatiño plantea que «los agentes público-privados como Tekniker, CEI y los centros de enseñanza, tienen que ser capaces de direccionar hacia escenarios de futuro: nanomecánica, ultraprecisión, sistemas micro, formación, alto valor añadido... El Ayuntamiento de Eibar debe conocer la peculiar situación del tejido industrial eibarrés y tratar de ayudar a la superación de algunas de sus carencias y amenazas, como la atomización, individualismo, escasa
cultura comercial, falta de planes estratégicos, carencia de gestión moderna
o maquinaría obsoleta.  Pero lo que sí que creo que debe ser objeto de
reflexión es que gran parte de las instalaciones industriales tendrían
dificultades legales para instalarse donde ya llevan muchos años. La
Administración no puede hacer tabla rasa en función de estrictos criterios
urbanísticos y medioambientales, pero lo que no podemos olvidar es que Eibar
tiene 650 años de vida industrial. Por otro lado, hay que tener en cuenta
que el 65% de la demanda de suelo industrial requiere módulos inferiores a
1.000 metros cuadrados. También se debe facilitar la formación de
emprendedores».

El director de Alfa-Lan destaca que «se requiere avanzar todavía más en todo
aquello relacionado con la generación de servicios avanzados. Es preciso
insistir en la necesidad de adquirir más suelo industrial, pero no podemos
perder la mira en todos aquellos aspectos relacionados con la formación. A
nivel particular, el Ayuntamiento de Eibar está planteando un importante
proyecto de traslado de Alfa, primeramente de su Fundición, pero sí quiero
remarcar que Alfa se va a quedar en Eibar. Eso es indudable».El director de Tekniker, Iñaki Goenaga, sentencia que «veo cada vez mejor el futuro de la localidad, una ciudad que se muestra cada día más habitable. La industria tiene que renovarse y se ha conformado un buen tejido. En estos momentos se cuenta con importantes planteamientos de futuro».