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El arte de Plácido Zuloaga en el

Museo de Bellas Artes de Bilbao

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inauguró la exposición `El arte y
tradición de los Zuloaga. Damasquinado español en la colección Khalili'
, un
tributo a la aportación de esta familia de Eibar a las artes decorativas
durante el siglo XIX. Esta colección de damasquinados sólo ha podido verse
una vez en Londres hace 3 añosLa exposición inaugurada ayer en el Museo de Bellas Artes de Bilbao rinde homenaje a la práctica del damasquinado, una de las tradiciones artísticas que mayor prestigio internacional a otorgado a la villa armera de Eibar.Bajo el título El arte y tradición de los Zuloaga. Damasquinado español en la colección Khalili se muestran más de cien piezas decoradas con la técnica del damasquinado entre las que destacan las realizadas por Plácido Zuloaga, uno de los grandes maestros e impulsores de este arte en la segunda mitad del siglo pasado.

Aunque no son los únicos autores de las obras expuestas, la familia Zuloaga
ocupa un lugar de privilegio en esta exposición, del mismo modo que en la
historia y tradición de las artes decorativas en España durante todo el
siglo XIX y parte del XX, con el damasquinado como mejor exponente.Así lo destacó durante la presentación de esta muestra Nasser Khalili, propietario de la colección del mismo nombre. «Vengo a prestar tributo a este gran artista que fue Plácido Zuloaga, exponiendo mi colección cerca de Eibar, donde residió buena parte de su vida».

Las piezas más destacadas de la muestra están firmadas por este artesano que
aprendió muy joven el oficio de su padre Eusebio. Una de ellas es el Cofre
de Fonthill, encargo de un coleccionista inglés que fue terminado en 1871
después de dos años de trabajo de Zuloaga y sus ayudantes de taller. También
sobresalen dos grandes vasos de más de un metro de altura fechados en 1877,
decorados con gran profusión de ornamentación damasquinada en oro y plata en
forma de hojas de palmera, con un diseño inspirado en el arte nazarí del sur
de España del siglo XIII.


Primera vez en EspañaLa colección prestada por Nasser Khalili, que además de las piezas de los Zuloaga incluye otras muchas sin firma realizadas en talleres de Eibar y de Toledo, sólo había sido expuesta anteriormente en 1997 en el Victoria and Albert Museum de Londres. Se trata por tanto de la primera ocasión en que se puede contemplar en España la colección de este iraní afincado en Londres,
ya que después  viajará a Granada y a Toledo.

La exposición que se ofrece en Bilbao hasta el 27 de agosto incluye también varias obras cedidas por el Museo Zuloaga de Zumaia, y una colección de bocetos del propio Plácido, propiedad de la Diputación de Vizcaya, sobre las obras que después realizaba. El recorrido por las cinco salas repletas de vitrinas con piezas decoradas, tales como pistolas, relojes de mesa, espadas, y pitilleras, está presidido por el retrato que el pintor Ignacio Zuloaga hizo de su padre Plácido. El catalogo editado para la ocasión presenta una selección de estudios sobre la historia del damasquinado en España realizados por James Duncan Lavin, y por el maestro armero de Soraluze Ramiro Larrañaga. Este último también es autor de un cuadernillo adjunto dedicado a los bocetos de Zuloaga patrocinado por el Ayuntamiento de Eibar.

La técnica del damasquinado

El damasquinado es una compleja técnica decorativa que consiste en el embellecimiento de objetos de hierro mediante la aplicación de hilos de oro y plata, gracias a distintos procedimientos como la presión el matilleado y el bruñido.Se trata de un arte muy antiguo originario de la zona islámica de Asia, y aunque en España tuvo un importante desarrollo durante la presencia musulmana en la península, la conservación de este arte se debe, según explica Nasser Khalili en el prólogo del catálogo de la exposición, a la familia Zuloaga.

Esta familia trabajaba en la fabricación de armas de fuego en Eibar desde el siglo XVII, pero el nombre de Zuloaga está asociado al inicio de la industria del damasquinado en el XIX. La influencia de arte nazarí «adaptado desde una perspectiva renacentista» manifestada por Eusebio Zuloaga, y después perfeccionada por su hijo Plácido «cautivó»  entre otros al coleccionista inglés del siglo pasado Alfred Morrison, quien encargó a estos algunas de las piezas más singulares realizadas nunca con esta técnica.Para comprender la aportación de los Zuloaga a este arte con una perspectiva más amplia sobre la producción de damasquinados en el mucho, el museo de Bilbao ha dispuesto algunos catálogos que muestran la colección Khalili casi al completo.La genialidad de Plácido Zuloaga

Placido Zuloaga no sólo aprendió al arte del damasquinado de su padre
Eusebio sino que mejoró el procedimiento de éste con renovados tratamientos
de las superficies a grabar.En su afán de aprender y dar mayor profundidad a sus inquietudes artísticas pasó varios años en París y Dresde completando su formación. Allí se relacionó con dibujantes, escultores, armeros y maestros de las artes
decorativas como Carpeaux.Cuando se hizo cargo del taller familiar, la casa Kontadorekúa de Eibar que sirvió de escuela a numerosos artesanos que después se establecieron por su cuenta, dejaron la producción de armas para centrarse en el damasquinado de artículos de lujo.El altar de una de las capillas de la Basílica de San Ignacio de Loyola de Azpeitia, diseñado por Fausto Mendizabal,  es una de las obras más destacadas realiza en el taller de los Zuloaga. Del mismo modo, otra de las
cumbres de es el mausoleo del General Prim en Reus.

Una obra monumental en la que un equipo de artesanos bajo la dirección de Plácido Zuloaga invirtió dos años de trabajo. Los bocetos de las obras encontrados recientemente y expuestos en  Bilbao  muestran la claridad y el detalle de algunos de estos dibujos, así como la valía de las originales creaciones
desarrolladas a partir de motivos animales y vegetales.

El arte y tradición de los Zuloaga. Damaquinado español en la colección
Khalili.  Museo Bellas Artes de  Bilbao hasta el 27 de agosto. Martes a sábado de
10.00 a 20.00 horas, domingos y festivos de 10.00 a 14.00 horas. Entrada
600; reducida 300. Miércoles gratis.